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¡Todo Lo Que Debes Saber Sobre El SII!

El Síndrome del Intestino Irritable (SII) es un trastorno que afecta los intestinos, causando dolor abdominal, calambres, hinchazón, diarrea y constipación. Aunque los síntomas pueden mejorar o empeorar de un día para el otro, el SII no se agrava con el paso del tiempo ni deriva en enfermedades más serias, como el cáncer o la enfermedad inflamatoria intestinal. A pesar de que el SII es una condición crónica, existen diferentes opciones para aliviar los síntomas que acompañan esta enfermedad.

 
Causas del Síndrome del Intestino Irritable

Aunque no existe una causa específica para el SII, muchos especialistas creen que el problema se debe principalmente a una falla en la comunicación entre el cerebro y el tracto intestinal, que causa espasmos musculares acompañados de diarrea, constipación e hinchazón.
 
Muchos de los pacientes que padecen SII presentan intestinos con un alto grado de irritabilidad, lo cual hace que la reacción a los alimentos que contribuyen a esta enfermedad sea aún más fuerte. De acuerdo con los especialistas, las principales causas están asociadas a la alimentación, las afecciones psicológicas, el estrés, la ingesta de antibióticos y la genética.
 
 
Síntomas del Síndrome del Intestino Irritable

Síntomas gástricos
  • Cambios en los movimientos intestinales (diarrea o constipación)
  • Hinchazón y exceso de gas
  • Dolor en la parte inferior del abdomen
  • Cambios en las heces
Los síntomas suelen presentarse luego de una comida, durante períodos de estrés o en los días de menstruación. Es más probable que la persona padezca SII si ha experimentado estos síntomas por 6 meses, si sufre de dolor abdominal durante al menos tres días por mes, y si dos de las siguientes afirmaciones se aplican a su cuadro:
  • El dolor se alivia con el movimiento intestinal.
  • El dolor está asociado a un cambio en la frecuencia de los movimientos intestinales.
  • El dolor está asociado a un cambio en la apariencia y consistencia de las heces.

Otros síntomas
  • Ansiedad o depresión
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Mal aliento
  • Dolor de espalda
  • Insomnio
  • Problemas sexuales 
  • Palpitaciones cardíacas
  • Problemas urinarios
Tratamientos caseros
 
 
Para la mayoría de las personas que padece SII, los tratamientos caseros son la mejor forma de manejar los síntomas. Para ello, es importante tener conocimiento sobre la enfermedad y consultar con un médico cualquier inquietud o pregunta que pueda contribuir a tu bienestar.
 
Por lo general, la buena alimentación, el ejercicio regular y el control del estrés son suficientes para mantener los síntomas bajo control. De hecho, estos cambios en el estilo de vida incluso pueden ayudar a evitar que los síntomas reaparezcan con frecuencia.

1- Alimentación 
 
 
Para SII con constipación
 
Existen ciertos alimentos que son más propensos a desencadenar episodios de SII caracterizados por constipación. Estos son algunos de ellos:
 
Cereales y panes refinados
Snacks refinados
Café, bebidas gaseosas y azucaradas, y alcohol
Dietas a base de proteínas
Productos lácteos, en especial el queso

Estrategias de prevención:

Aumenta la ingesta diaria de fibra de forma gradual, comenzando por 3 gr por día hasta llegar a 25 o 30 gr diarios. Las mejores fuentes de fibra son los cereales y granos integrales, las legumbres, las frutas y los vegetales.
Consume cantidades moderadas de alimentos ricos en sorbitol, como ciruelas deshidratadas o jugo de uva.
Cuando se consume fibra es esencial mantenerse hidratado, bebiendo de 8 a 9 vasos de agua por día.
Incorpora semillas de lino a tus comidas. 

Para SII con diarrea
 
Existen ciertos alimentos que son más propensos a desencadenar episodios de SII caracterizados por diarrea. Estos son algunos de ellos:
 
Exceso de fibra, en especial la proveniente de frutas y vegetales.
Alimentos y bebidas con chocolate, fructosa, cafeína, alcohol y sorbitol.
Bebidas gaseosas
Ingesta excesiva durante las comidas
Alimentos y bebidas a base de productos lácteos
Comidas con alto contenido de grasa y aceite
Alimentos con trigo

Estrategias de prevención
 
Consume cantidades moderadas de fibra soluble para ayudar a prevenir los espasmos musculares. Las mejores fuentes son los panes integrales, el salvado, la avena, el arroz integral, la fruta (sin cáscara) y las frutas deshidratadas.
Evita consumir alimentos a temperaturas extremas, como un vaso de agua helada o un tazón de sopa hirviendo.
Evita el consumo de brócoli, cebolla y repollo ya que pueden causar gas.
Reduce el tamaño de las porciones.
Bebe abundante agua (entre 8 y 9 vasos por día)
Consulta con un especialista si crees que tienes alergia a algún alimento.

2- Estado mental y emocional
 
 
El estrés, la ansiedad y la depresión pueden agravar los síntomas del SII. Estos son algunos de los principales desencadenantes de crisis de estrés y, en consecuencia, episodios de SII:
 
Problemas laborales
Viaje al trabajo
Problemas en el hogar
Problemas financieros

Estrategias de prevención
 
Lleva un estilo de vida saludable, basado en la alimentación sana, el ejercicio regular y el equilibrio emocional.
Practica alguna actividad divertida que te ayude a desconectarte del ritmo de la rutina. Para ello puedes leer libros, hacer manualidades, practicar yoga, meditación o algún deporte, etc.
Prueba las terapias de comportamiento que te ayudarán a controlar tus reacciones y mejorar la relación contigo mismo y con los demás.
Lleva una vida social activa que te permita relacionarte con otras personas, cambiar de ambiente y realizar actividades que rompan con la rutina.
Utiliza una agenda para organizar tus compromisos y actividades. De esta forma, evitarás preocuparte por recordar, perder o encontrar horarios, lugares o personas.

3- Ejercicio
 
 
La actividad física es un factor esencial en la salud de nuestra mente y nuestro cuerpo. Estos factores pueden empeorar los episodios de SII:

Sedentarismo
Insomnio
Falta de energía

Estrategias de prevención:
 
Realiza actividad física por lo menos tres veces por semana. Esto te ayudará a mejorar tu calidad de vida en diferentes aspectos.
Ejercitar unas horas antes de ir a dormir pueden ayudarte a mejorar la calidad del sueño por la noche. 
Realiza pequeños cambios de hábito que te ayuden a estar más activo, como reemplazar el elevador por las escaleras, caminar del trabajo a casa, o ir a hacer las compras a pie.
La actividad física regular ayuda a mejorar y estabilizar las funciones y movimientos gastrointestinales. 
 
Fuente: webmd
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