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Querido Hijo, Hoy Quiero Disculparme Contigo...

Querido hijo, 

Te amo, siempre lo he hecho y siempre lo haré, pero hay ciertas cosas por las que necesito pedirte disculpas. No, no estoy hablando de querer besarte en público, de usar jeans apretados frente a tus amigos, o por mostrar tus fotos de infancia. A estas alturas, tienes que aprender a vivir con eso. Pero hay muchas cosas en las que no fui perfecta y te pido que, primero las leas y después me perdones... 

 
1. No estaba preparado para ti
Yo era como tú en mi juventud. Solía quedarme hasta tarde, comer comida chatarra, y tener compañías desagradables. Raramente pensaba en ser como mis padres, pero de repente la paternidad llegó. Desde entonces, me enviaste a un viaje de aprendizaje espiritual y amor que nunca pensé que necesitaba, o incluso que existiera. Para empezar, ¡gracias!.
2. Tu nacimiento fue nubloso
Tu nacimiento fue una experiencia muy extraña, mi mente parecía estar concentrada en cientos de cosas a la vez. Fue doloroso, agotador, e incluso incómodo. Entonces llegaste tú, las enfermeras te revisaron y te pusieron en mis brazos. Bien, yo no sabía qué decir o hacer. No sentía que fueras mi responsabilidad, no en medio de tantos profesionales de la salud en esa habitación. Estaba temblando y muy abrumada. Discúlpame por eso.

3. No sabía cómo ser realmente un padre
Poco a poco aprendí cómo actúar,  pero incluso cuando te guiaba con aparente autoridad, en realidad era solo un caso de un ciego que guía a otro ciego. Pero como dicen, en un reino ciego, el único hombre con un ojo es el rey. Por lo que, aún sin tener experiencia, obtuve el trabajo.
 
4. Te resbalaste de mis brazos
Sí, te resbalaste en la bañera. Y fue el momento más estresante que jamás he experimentado. Temblé tanto que no podía sostenerte de nuevo, sobre todo con tanta agua y jabón de por medio. Claro que estuviste bien al final, pero fallé en la tarea de mantenerte a salvo en el agua.  Lo siento.
5. No siempre fui sabio

Se suponía que esta era mi área de especialización, yo que me consideraba un orgulloso artesano de la palabra. Pero para ser bueno, no era necesario escuchar cualquiera de mis frases ingeniosas o mis expresiones elegantes y vigorosas. Necesitabas un asesoramiento adecuado.
Te ofrecí muchos clichés como: ''Si te quedas haciendo esa cara, se te va a congelar'', o ''si tus amigos saltan por el puente, ¿tú también?. Pero no te ofrecí cosas realmente importantes.  Era todavía muy joven e inconsciente. Y hoy me arrepento de no haberte ayudado a llenar tu mente con una bella y sagaz sabiduría.
6. Lamento tus días de escuela
Tú eras curioso por naturaleza y feliz. Amabas aprender palabras e ideas, letras y números. Pero nosotros empezamos a buscar escuelas locales, e incluso esas que no lo eran, sólo para asegurarnos de no cometer errores. Nos tomamos tu educación muy en serio, como los adultos hacen. Realmente esperé que disfrutaras los días de colegio, y si no (como yo) esperaba que supieras que estábamos dando lo mejor de nosotros para nutrir tus talentos naturales.
7. Te confundí
Amé cada día a tu lado, nunca quise perderte. Estaba tratando de hacerte independiente, pero quería tenerte cerca por siempre. ¿Quería que estuvieras conmigo o hacerte libre? Ambas. No sé si te amaba demasiado o te quería erróneamente, pero me disculpo por desconcertante y abochornarte con mis lágrimas.
 
8. Un amor de padres

Eras mío y cometí muchos errores contigo. Como se suele decir, "cuando seas padre lo vas a entender". Hagamos lo que hagamos, siempre corremos el riesgo de errar. Sin embargo, he descubierto que la mayor alegría de la vida es superar las aparentes dificultades, y elevarnos exitosos y felices.

Lo siento, si fui yo quien con ignorancia puso obstáculos en tu camino. Pero no estoy arrepentido, estoy, de hecho, muy orgulloso de cómo respondiste convirtiéndote en la persona que eres. En resumen: Te amo muchísimo.
 

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