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Aprende a Prevenir y Tratar Los Callos y Callosidades

Los callos y callosidades son anomalías de la piel que surgen como resultado del engrosamiento de la capa externa de la piel de los pies. En términos médicos, se conocen como hiperqueratosis, y por lo general se desarrollan debido a un frotamiento prolongado, por la presión u otras formas de irritación. De acuerdo con la Asociación Americana de Medicina Podológica, los callos y callosidades afectan a alrededor del 5% de la población cada año, pero muchas personas nunca buscan ayuda profesional para su tratamiento.

Hay varias maneras de tratar los callos y callosidades. También existen medidas preventivas que se pueden tomar para evitar que se formen. Aunque puedes optar por un tratamiento recomendado por tu médico o un podólogo, también existen remedios naturales que puedes llevar a cabo tu mismo para poner fin a este problema. Aquí está todo lo que necesitas saber:

 
¿Cuál es la diferencia entre callos y callosidades?
Prevenir y Tratar Los Callos y Callosidades

Callos: Es un engrosamiento de protección de la piel que normalmente se produce en una parte ósea del dedo del pie. Los callos tienen un centro que se desarrolla sobre el área que ha experimentado la mayor fricción o presión. Los callos que se forman en las superficies superiores de los dedos de los pies se denominan granos duros, mientras que los callos flexibles húmedos que se forman entre los dedos de los pies se llaman callos suaves.

Callosidades:  Este es un engrosamiento de una parte de la piel que está expuesta al frotamiento prolongado. Aunque normalmente se produce en las plantas de los pies, también pueden aparecer en otras partes del cuerpo. Por ejemplo, los trabajadores y los levantadores de peso la padecen en sus manos debido al levantamiento de objetos pesados de manera continua. Este engrosamiento de la piel puede ser una ventaja en estos casos, ya que puede amortiguar las manos y permitir que la persona no sienta ningún dolor. En los pies, por lo general se desarrollan en la base de los dedos de los pies.

Síntomas

Los callos se caracterizan por la aparición de una zona de un color marrón, rojo o negro que se produce debido a una pequeña cantidad de sangrado entre la piel normal. En casos más severos, puede producirse una separación de la piel normal y gruesa, lo que hace que la zona sea más susceptible a la infección. Los diabéticos, en particular, deben ser muy precavidos de esta posibilidad si tienen callos o callosidades graves.


Diagnóstico

Si acudes al médico debido al desarrollo de callos y durezas en la piel, lo primero que te preguntará será  acerca de tu calzado. Esta pregunta probablemente irá seguida de otras como la historia del pie y si tienes otros problemas médicos, con especial referencia a la diabetes y problemas de circulación. Además, los callos pueden ser el resultado de un cambio en la mecánica de los pies, lo que provoca cantidades anormales de presión en ciertas áreas.

Para investigar más a fondo, el médico probablemente te revisará los pies para ver si los tumores de la piel se han desarrollado debido a anormalidades en los pies. Estos incluyen deformidades de los dedos, problemas estructurales de los huesos, la mala alineación de los huesos y los problemas relacionados con una forma anormal del pie. Para los callos en desarrollo, tu médico podría recomendar el acolchado o una plantilla para evitar que vuelvan a aparecer o causar molestias.

Prevención
Prevenir y Tratar Los Callos y Callosidades
La mejor manera para prevenir los callos y las durezas es el uso de zapatos perfectamente ajustados. Los zapatos de tacón bajo y cómodos que dan suficiente espacio alrededor de los dedos de los pies, son los más adecuados. Al comprar, asegúrate de probar varios pares o pide al vendedor que te ajuste el calzado lo mejor posible y busque tu mejor talla. También, ten en cuenta el material de los zapatos que compres, pues debe ser transpirable, para que tus pies reciban suficiente aire.  Estas son algunas de las cosas que puedes hacer para prevenir los callos y callosidades:  
  • Mantener los pies en buenas condiciones: Asegúrate de mantener tus pies tan limpios y secos como sea posible. No se puede evitar la sudoración, pero se puede evitar que tus pies estén húmedos por un largo periodo de tiempo.
  • Proteger las zonas sensibles: Si tienes previsto caminar o correr, debes recubrir las zonas de los pies que son más sensibles a los callos (como los talones y las bases de los dedos de los pies) con vaselina, para ayudar reducir la fricción.
  • Da a tus pies un descanso: De vez en cuando, cambia tus zapatos. Usa sandalias abiertas, por ejemplo, o zapatillas de deporte para dar a tus pies un descanso.
 
Tratamiento

Dos cosas se hacen normalmente para tratar los callos: cortar un poco la piel engrosada y un cambio de calzado o la adición de un injerto en el pie para aliviar la presión sobre tus pies.

Después de eliminar un callo, una buena idea para tratar la zona afectada es con tiritas de ácido salicílico o compresas. Las podrás encontrar en las farmacias regulares, sin embargo, no son adecuadas si tienes problemas de circulación o neuropatía.

En los casos más graves, una cirugía podría ser necesaria para tratar los callos que siguen reapareciendo.

Házlo tu mismo: Tratamiento casero en tres pasos

Si quieres tratar estos problemas en casa, hay un tratamiento simple de tres pasos que puedes llevar a cabo. Hay diferentes opciones dentro de cada proceso, por lo que tal vez quieras elegir el más adecuado para ti. 

1. Remojo
 

Prevenir y Tratar Los Callos y Callosidades

Este proceso implica mezclar algunos productos alimenticios comunes con agua tibia y dejar tus pies en remojo en la solución resultante. También debes dar masajes a tus pies durante el proceso para un mayor impacto. Los siguientes remedios naturales tienen algunas propiedades que ayudarán a reducir el efecto de los callos:
 

•  Bicarbonato de sodio: Este ingrediente puede actuar como un exfoliante natural para los pies a causa de sus gránulos, lo que te ayudará a suavizar la piel endurecida. Añade tres cucharadas de bicarbonato de sodio en agua caliente y remoja tus pies en ella durante 30 minutos para deshacerse de ese exceso de piel muerta.
•  Té de manzanilla: Esta hierba es conocida por tener un efecto calmante sobre la piel, y sus propiedades anti-inflamatorias ayudan a reducir el malestar. Antes de ir a la cama, elabora un preparado con 1 o 2 tazas de té de manzanilla, en un recipiente con agua y remoja tus pies en ella durante unos 30 minutos. 
•  Vinagre de manzana: Utiliza la naturaleza ácida del vinagre de manzana para tratar tus callos y callosidades. El vinagre te puede ayudar a suavizar la piel dura y acelerar el proceso de curación. Toma una rebanada de pan y déjala en remojo en vinagre de manzana durante 10 horas. Aplica la pasta resultante a tus callos, antes de dormir y envuelve el pie con una venda o bolsa de plástico. Enjuaga los pies con agua caliente por la mañana.
•  La sal de Epsom: Este es uno de los remedios más fáciles para los callos. Añade la sal de Epsom en agua caliente y deja tus pies en remojo en la solución durante unos 10 minutos, con el fin de ayudar a suavizar el callo o callosidad. Frota la zona afectada con un cepillo suave (ver paso 2) para ver si la sal puede ayudar a eliminar la piel endurecida por completo. La sal de Epsom también ayuda a proteger tus pies contra las infecciones.

 


2. Rascar
Prevenir y Tratar Los Callos y Callosidades
El rascado es un paso esencial en el tratamiento de los callos, y es más fácil de hacer después de la ducha (o incluso después de haber empapado tus pies usando uno de los métodos anteriores). Este proceso te ayudará a eliminar la piel no deseada de tus pies.

•  Cuando tu piel esté todavía suave durante el remojo, usa una piedra pómez o una lima para pies para frotar las callosidades.
•  Frota tus pies usando un vigoroso movimiento circular hasta que la piel se vuelva rosa.

3. Secado
Prevenir y Tratar Los Callos y Callosidades
Después de fregar los callos o callosidades, asegúrate de secar bien los pies.

•   Con toallas, seca completamente los pies para eliminar cualquier humedad.
•   También puedes espolvorear almidón de maíz en la zona afectada para mantenerla seca y prevenir infecciones.

Nota importante: Si eres diabético, debes buscar ayuda profesional para los callos y callosidades, en lugar de probar estos métodos en el hogar.

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