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8 Signos De Alerta Para Llevar a Tu Mascota Al Veterinario

El Redactor: Jessica Quinonez
 Los estudios han demostrado que las personas que tienen mascotas afrontan mejor el estrés y visitan al médico menos que las personas que no lo hacen. Sin lugar a dudas, nuestros gatos y perros nos ayudan mucho, pero, como muchos de ustedes saben, nuestros amigos peludos también necesitan nuestro apoyo, especialmente cuando no se sienten lo mejor posible. Para ser el mejor padre de mascota, presta atención a 8 tipos de cambios en el comportamiento y la apariencia que requieren una visita urgente al veterinario.
 
1. Toser por tiempo prolongado
Los perros y los gatos pueden sufrir de tos durante un período de dos semanas debido a una enfermedad llamada tos de las perreras, que generalmente se contagia sola y no requiere tratamiento. Por lo general, la tos de las perreras ataca a los cachorros y gatitos, a los perros con narices cortas, como a los boxers, bulldogs, pug, pekineses y a los gatos británicos de pelo corto cuya anatomía de la cabeza causa dificultades respiratorias adicionales. Si la tos dura más de dos semanas, este no es un caso normal y podría indicar una enfermedad cardíaca o pulmonar, dirofilariasis, bronquitis u otros problemas graves.
2. Vomitar demasiado a menudo
Los gatos y los perros vomitan de vez en cuando, incluso si tienen una excelente salud, pero los vómitos también pueden ser causados por enfermedades relacionadas con el sistema digestivo, pancreatitis, enfermedad renal o infección parasitaria.
Gatos: es muy común que un gato "vomite" una bola de pelo de vez en cuando, pero si vomita más de una vez al mes, se recomienda llevarlo al veterinario.
Perros: los perros pueden vomitar si comen demasiado césped y, a veces, lo hacen deliberadamente para limpiar sus estómagos. Los perros también pueden vomitar después de hurgar en el bote de basura. Solo debes preocuparte si vomitan varias veces al día.
A pesar de todo esto, siempre debes prestar atención a si hay sangre en las heces o vómito de tu mascota, ya que puede ser una señal de advertencia de que tu mascota se ha tragado un objeto afilado que se está rasgando el estómago.
3. Hinchazón del abdomen
Aunque un estómago hinchado puede ser simplemente una señal de que tu perro o gato ha comido demasiado, también puede indicar que tienen problemas gastrointestinales, un desequilibrio hormonal, peritonitis o incluso sangrado interno. Si tal problema no se diagnostica a tiempo, tu mascota puede correr el riesgo de perder su vida debido a la presión en el pecho que dificulta la respiración.
4. Apatía excesiva que no es característica de tu mascota
Si tu mascota está activa la mayor parte del tiempo y de repente no está entusiasmado con su juguete favorito, puede tener un problema grave que requiera una visita al veterinario. La debilidad o la fatiga en los perros y los gatos generalmente se asocian con infecciones o enfermedades graves como la diabetes o la anemia.
5. Inquietud que no es típica de tu mascota
Si tu mascota suele estar tranquila y silenciosa, pero repentinamente obtiene una explosión inexplicable de energía, esto también puede indicar un problema médico que debe ser abordado por un veterinario. Si el perro o el gato, por ejemplo, parece ansioso o asustado sin razón aparente y no deja de caminar, temblar o ladrar, puede indicar rabia, un virus, el síndrome de Cushing o problemas cardíacos.
6. Presionar su cabeza contra la pared o el piso
Si te das cuenta repentinamente de que tu perro o gato ha encontrado un rincón de la casa donde presiona su cabeza contra la pared, bien podría ser que este es un trastorno llamado "presionar la cabeza". Tal problema puede ser el resultado de una enfermedad tal como un tumor cerebral, toxicidad hepática o una infección del sistema nervioso.
7. Pérdida de peso sin causa aparente

La pérdida de peso leve no debería preocuparte, especialmente si su mascota no ha cambiado sus hábitos alimenticios, pero si pierde más del 10% de su peso corporal normal, esto puede ser un problema. Las condiciones que pueden causar tal pérdida de peso son el síndrome metabólico, problemas renales o hepáticos e incluso cáncer.

8. Auto-lamerse sin parar
Hay varios problemas de salud que pueden hacer que un perro o un gato se laman sin parar, y el problema más común es el dolor o la picazón causados por pulgas o alergias. Además, ten en cuenta las siguientes situaciones en perros y gatos:
Perros: si los perros lamen diferentes superficies alrededor de la casa, pero no a sí mismos, puede ser un signo de problemas gastrointestinales.
Gatos: a veces los gatos se lamen a raíz de problemas mentales, como el aburrimiento o la ansiedad, o incluso podría ser un comportamiento compulsivo.

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