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El Cuento De La Zanahoria, El Huevo y El Café

El Redactor: Jessica Quinonez
 Érase una vez la hija de un campesino que se quejaba constantemente sobre su vida y sobre lo difícil que le resultaba seguir avanzando. Estaba cansada de luchar y no tenía ganas de nada, cuando un problema se solucionaba otro nuevo aparecía y eso le hacía resignarse y sentirse vencida.

El campesino le pidió a su hija que se acercara a la cocina de su cabaña y que tomara asiento. Después, llenó tres recipientes con agua y los colocó sobre el fuego. Cuando el agua comenzó a hervir colocó en un recipiente una zanahoria, en otro un huevo y en el último vertió unos granos de café.
 
Los dejó hervir sin decir palabra mientras su hija esperaba impacientemente sin comprender qué era lo que su padre hacía. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café.

Miró a su hija y le dijo: “¿qué ves?”. “Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas.
 
Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Le quitó la cáscara y observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su dulce aroma. Humildemente la hija preguntó:  “¿qué significa esto, papá?”

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte y dura, pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil y fácil de deshacer.
 
El huevo había llegado al agua frágil y su cáscara fina protegía su interior líquido, pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
 
El café sin embargo era único,  después de estar en agua hirviendo, había cambiado el agua.
 
Cuento De La Zanahoria, El Huevo y El Café
“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?:
 “¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?”.
“¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu blando, pero después de la adversidad te has fortalecido? Por fuera eres igual pero, ¿cómo te has transformado por dentro?”.
 “¿O eres como el café? El café cambia el agua, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen mal  tú eres quien reacciona mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren”.
 Y tú, ¿cuál de los tres eres? o mejor dicho ¿cuál eliges ser?
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