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Chiste: ¿Tengo Que Confesar, Padre?

Un anciano italiano se dirigió a su párroco y le preguntó si podía confesarse.

-Por supuesto, hijo mío - dijo el cura.

-Bueno, padre, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, una hermosa mujer llamó a mi puerta y me pidió que la escondiera de los alemanes, así que la escondí en mi ático y nunca la encontraron.

-Es una cosa maravillosa, hijo mío, eso no es algo que tengas que confesar para arrepentirte - dijo el sacerdote.

-Es peor, padre, tuve un momento de debilidad y le pedí que pagara por el refugio del ático con favores sexuales y ella aceptó - continuó el anciano.

 
Confesion italiana

-Bueno, fue un momento muy difícil de la historia y te arriesgaste mucho; habríais sufrido terriblemente a manos de los alemanes si te hubieran encontrado escondiendo a esa mujer, sé que Dios, en su sabiduría y misericordia, equilibrará el bien y el mal y juzgará amablemente - dijo el sacerdote.

-Gracias, padre. Eso es una carga que libero de mi mente. ¿Puedo hacer otra pregunta? - dijo el anciano.

-Por supuesto, hijo mío - dijo el cura.

El anciano preguntó: ¿Tengo que decirle que la guerra ha terminado?

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