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Las Plumas y Las Palabras

El Redactor: Sandra F.
 Había una vez una mujer que tenía una costumbre muy mala y desagradable. Hablaba mal de toda la gente.

Una vez se dio cuenta que una mujer sobre la cual ella había comentado cosas desagradables, era realmente una persona muy buena y agradable. Así que ella lamentó mucho haber hablado mal de su vecina. Quería retirar de alguna manera sus palabras dañinas y entablar amistad con esta mujer tan buena, y con este fin fue a ver a un sabio  de la ciudad y le contó su historia.

El sabio, que era una persona conocedor de las leyes, le dio el siguiente consejo:

"Anda al mercado y compra un pollo. En el camino de regreso a tu casa, saca las plumas del pollo y las dejas caer en el camino".

Las Plumas Y Las Palabras

La mujer fue al mercado e hizo todo lo que se le dijo. Cuando regresó al sabio, le dijo: "Aquí está el ave sin pluma. Hice todo lo que me dijiste. "

El sabio le contestó:

"Esta era sólo la mitad de tu tarea. Ahora regresa al mismo camino y recoge todas las plumas que botaste."

La mujer fue a buscar por todos lados, pero no pudo encontrar sino tan sólo dos plumas. Volvió al  sabio y le dijo: - "Son éstas las únicas plumas que pude encontrar, y nada más.

Las Plumas Y Las Palabras
"Bueno, eso sería una buena lección para ti" - le dijo el sabio. -"De la misma manera que las plumas se las llevó el viento y no se pueden encontrar nunca más, lo mismo pasa con las malas pala­bras que las lleva el viento para siempre, y nunca más puedes  recuperarlas."
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