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Esta Parábola Del Anciano, El Niño y el Burro Tiene Toda La Razón

Hace mucho tiempo, un abuelo y su nieto decidieron emprender un viaje juntos con el fin de  visitar a algunos parientes que vivían no muy lejos de la zona y de paso ver algunas maravillas de la naturaleza. 
 
Al partir, el anciano ordenó al niño montar en el burro que tenían, con el fin de facilitarle el viaje y que no se cansara. Más al llegar a la primera aldea, los paisanos empezaron a murmurar y criticar que el anciano tuviera que ir a pie, mientras el niño fortachón y lleno de vitalidad iba montado. ¡Es una vergüenza! alguien llegó a decir. 
 
Estas críticas hicieron al abuelo reconsiderar su posición, y decidió que al día siguiente saldrían yendo el anciano montado en el burro y el niño a pie caminando al lado. 
 
parábola anciano niño burro
 
Sin embargo, al pasar por la segunda aldea, los lugareños pusieron el grito en el cielo. ¿Cómo puede ir el pobre niño caminando mientras el hombre mayor lo hace cómodamente montado? ¡Qué vergüenza! Se oyó decir. 
 
El abuelo habló con el joven nieto y ambos decidieron ir montados en el animal. Pero al llegar al tercer poblado los aldeanos criticaron duramente a ambos, acusándoles de cargar en exceso y explotar irresponsablemente al pobre burro. 
 

 

Tras ello, la pareja de viajeros, desconcertados, decidieron ir ambos a pie, caminando al lado del animal. Llegaron a la cuarta aldea, en la cual comenzaron a reírse de ellos. ¿Lleváis una montura y ninguno de los dos la utiliza? ¿Estáis bien de la cabeza? ¡Qué vergüenza! Alguien llegó a decir. 


El abuelo aprovechó la situación para hacer ver al nieto el hecho de que, hicieran lo que hicieran, siempre habría alguien a quien le parecería mal y que desde ese día volverían a hacer lo que consideraran mejor sin importar lo que dijeran los demás. 

parábola anciano niño burro

Reflexión: este cuento tradicional nos enseña que hagamos lo que hagamos siempre habrá alguien a quien que le parecerá mal. Aunque escuchemos los consejos de las personas de confianza y respetemos las opiniones, al final del día lo más importante es lo que creemos nosotros mismos, sobre todo si estamos seguros de que está bien. 

Recuerda: No puedes controlar la mente ni las opiniones de los demás, por eso lo mejor es trabajar en ti mismo, que es lo que está a tu alcance, y alcanzar la experiencia y conocimiento suficiente que te permitirá tomar las decisiones estando seguro de ellas y sin dudar. 

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