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El Criminal y El Anciano

Desesperado por escapar de la policía, un criminal se adentra en el desierto llevando consigo una muy pequeña cantidad de agua. Al poco tiempo, el agua se le acaba y el criminal se encuentra arrastrándose de cansancio bajo el sol y el calor del desierto.

Cuando ya estaba cerca de perder la cabeza, el criminal parece avistar algo a la distancia. Esperando encontrar agua, comienza a correr hacia lo que cree que es un oasis. Al llegar, lo único que encontró fue un pequeño anciano con puesto lleno de corbatas.
 
“¿Tienes agua?” preguntó el criminal.
 
“Ya terminé mi agua, pero… ¿Te gustaría comprar una corbata? Solo cuestan $5” respondió el anciano.
 
El criminal frustrado le responde: “¡Idiota! ¿Crees que necesito una corbata? Te mataría aquí mismo, pero primero tengo que encontrar agua.”
 
“No hay necesidad de amenazar” respondió el vendedor de corbatas, y continuó “Aunque no quieras comprar mis corbatas, y me tratas de mala manera, te ayudaré. Si continuas caminando por esa duna unos 6 km, encontrarás un restaurante con muy buena comida y toda el agua helada que quieras ¡Buena suerte!”
 
Enojado e irritado, el criminal se dirige hacia la duna. Horas más tarde, el anciano lo ve arrastrándose por las dunas hacia su dirección. Cuando llega al lugar donde estaba el anciano, ya casi sin aliento, el criminal se recuesta de espaldas al piso.
 
“¿Todo bien?”, le preguntó el vendedor de corbatas.
 
“No me dejaron entrar sin corbata.”


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