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¡Aprende a Plantar Ajo En Tu Propio Jardín!

La llegada del otoño significa que es hora de comenzar a plantar bulbos. Aunque lo más probable es que pienses en plantar narcisos, tulipanes y todas esas espectaculares flores primaverales, también podrías considerar otros bulbos más productivos. Al ser una planta resistente capaz de soportar tanto el frío como el calor, el ajo, o Allium sativum, es una de las mejores opciones para estos casos. 

Hay muchas razones para elegir esta planta. Además de ser fácil de cultivar y altamente provechoso, tener esta planta en tu jardín significa que podrás disfrutar de un producto fresco y orgánico en cualquier momento que desees. ¡Sigue estos simples consejos y anímate a cultivar esta noble planta!

Información general

El ajo es una planta perenne con hojas planas y delgadas que llegan a alcanzar unos 30 cm de longitud. Sus raíces alcanzan profundidades de 50 cm o más. El bulbo, de piel blanca, forma una cabeza dividida en gajos que son comúnmente llamados dientes. Debido a que esta planta requiere varios meses para ser cosechada, podríamos decir que el ajo no es para personas impacientes. Los bulbos son recolectados a medida que el follaje comienza a decaer, hacia finales de la primavera o comienzos del verano. Una vez cosechados, los bulbos pueden ser almacenados y utilizados durante varios meses.

Aunque el ajo puede soportar tanto el frío como el calor, en zonas muy frías, la plantación se realiza a finales de invierno, y en climas más templados se puede realizar a partir de noviembre hasta enero.

Plantación

Aunque la plantación también puede realizarse durante la primavera, el otoño es, sin duda, la estación más recomendada para los jardineros. De esta forma, cuando realices la cosecha en el verano, descubrirás que los bulbos son más tiernos y sabrosos. 
Separa los dientes del bulbo unos días antes de la plantación, sin quitar la cascarilla.
No plantes bulbos comprados en supermercados, ya que son más duros y difíciles de cosechar. Siempre elige las opciones naturales, que puedes conseguir en tiendas de flores y viveros. 
Asegúrate de que el suelo se encuentre bien drenado y con abundante material orgánico. Te recomendamos elegir un sector soleado. 
Planta cada diente con una separación mínima de 12 a 15 cm. Si el cultivo está organizado en filas, asegúrate de que haya una distancia de 30 cm entre cada una. 
Durante la primavera, cuando las temperaturas se vuelvan más cálidas, los brotes comenzarán a emerger del suelo. 

Cuidado

En las regiones de climas fríos, el suelo debe tratarse con abundante abono. Luego de que haya pasado el riesgo de congelamiento, el abono debe ser removido. 
Corta cualquier brote de flor que aparezca en primavera, ya que esto puede reducir la calidad y el tamaño del bulbo. 
El ajo necesita niveles adecuados de nitrógeno, por lo que deberás fertilizar el suelo para generar estas condiciones, en especial si observas hojas amarillas. 
Al ajo le gustan los suelos húmedos. La falta de riego puede hacer que los bulbos crezcan muy pequeños.

Recolección

Cuando las hojas de la planta se hayan marchitado y tornado amarillentas, significa que es hora de recolectar. 
Recoge los bulbos con una pala pequeña, retira el excedente de tierra, y déjalos secar en un lugar aireado y sombreado durante dos semanas. Para ello, cuélgalos hacia abajo, en ramos de 5 a 6 bulbos. 
Los bulbos estarán listos para almacenar cuando la capa que los envuelve y las raíces estén secas. 
Una vez que los bulbos estén secos, podrás almacenarlos. Retira cualquier excedente de tierra, y recorta las raíces y hojas. 
 

¡Ahora podrás disfrutar de tu propio ajo orgánico para darle sabor a tus platillos y disfrutar de sus maravillosos beneficios para la salud!

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