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Dieta Para La Mente: Alimentos Para El Cerebro

La alimentación y la nutrición juegan un rol fundamental cuando se trata de la salud del cerebro. Investigaciones recientes sugieren que los alimentos que consumimos pueden afectar nuestras capacidades cognitivas, y retrasar o acelerar el desarrollo de demencia y Alzheimer. De acuerdo con los especialistas, la nutrición es un elemento fundamental en la prevención del deterioro cerebral asociado al paso del tiempo. De hecho, en estudios recientes se ha demostrado que los adultos que mantienen una dieta Mediterránea suelen presentar mayor volumen cerebral, en comparación con aquellos que seguían otros tipos de dietas. 

La dieta para la mente, desarrollada por Martha C Morris en el Centro Médico Rush de Chicago, es una combinación de la dieta Mediterránea y la dieta DASH (enfoque dietético para detener la hipertensión). Esta dieta progresiva toma las prácticas saludables de ambos planes alimenticios, con el objetivo de proteger y estimular la salud del cerebro. 

Esta nueva dieta recomienda consumir abundantes cantidades de frutas, vegetales, nueces y legumbres. Además, sugiere reemplazar las harinas refinadas por granos integrales, consumir cantidades moderadas de vino, e incorporar pescados, carnes de ave, y diferentes tipos de semillas. Este tipo de alimentación busca a evitar el consumo de grasas saturadas, azúcares y sodio, limitar el consumo de productos lácteos y carnes rojas, e incorporar aceite de oliva en la mayoría de las comidas. 

Siguiendo este tipo de alimentación, podemos reducir la inflamación y la acumulación de placa en el cerebro, dos factores que han sido asociados con el desarrollo del Alzheimer y otras enfermedades crónicas. Mientras las dietas occidentales tradicionales carecen de variedad y son ricas en azúcar, sal, grasas saturadas y alimentos procesados, que son los principales causantes de inflamación, los alimentos incluidos en la dieta para la mente, como las uvas, el aceite de oliva, los duraznos, los vegetales de hoja verde, o las nueces, han demostrado tener gran capacidad para reducir la acumulación de placa en el cerebro. 

La dieta para la mente también promueve el consumo de alimentos antiinflamatorios, como el omega 3, presente en pescados, nueces, semillas, aguacate y aceite de oliva. En un estudio realizado sobre 1.200 adultos mayores de 65 años, quienes durante 4 años siguieron una dieta Mediterránea estricta, se ha descubierto una reducción del 34% en el riesgo de desarrollar Alzheimer, comparado con pacientes con otros tipos de alimentación. 

Muchos investigadores le han al Alzheimer dado el nombre de “Diabetes tipo 3”, ya que el consumo de grandes cantidades de azúcar aumenta las probabilidades de desarrollar diabetes y, en consecuencia, el riesgo de padecer Alzheimer. La resistencia a la insulina causada por la diabetes tipo II, puede resultar en daños a los tejidos, deterioro cognitivo, y otros signos tempranos del Alzheimer. Por esta razón, la dieta para la mente recomienda evitar el consumo de azúcar agregada. 

El estrés oxidativo es otro de los factores que contribuyen al desarrollo del Alzheimer. Esto sucede cuando el sistema inmune no logra detener los efectos nocivos de las toxinas que ingresan y se desarrollan dentro del organismo. Debido a que los alimentos antioxidantes han demostrado tener una gran capacidad para combatir el estrés oxidativo, la dieta para la mente promueve el consumo de arándanos, espinaca, tomate, brócoli, y zanahorias, todos ellos ricos en antioxidantes. 

La dieta para la mente también promueve el consumo de hierbas y especias, que son poderosos aliados a la hora de combatir la inflamación y el estrés oxidativo. Diversas investigaciones sugieren que la canela podría reducir la acumulación de placa en el cerebro, y una dosis diaria de 2 a 3 gr de azafrán podría ayudar a reducir los síntomas del Alzheimer con la misma efectividad que el fármaco donepezilo. Por otro lado, la cúrcuma también ha demostrado efectividad para combatir la inflamación y el estrés oxidativo. 

Los especialistas continúan investigando si los resultados de dietas específicas, como la dieta para la mente, se deben a un solo alimento o nutriente, o a una combinación de éstos. Por su parte, los científicos continúan analizando los hábitos saludables que podrían llegar a prevenir el deterioro de las capacidades cognitivas, como el efecto a largo plazo de los ejercicios sobre las funciones cerebrales. La mayoría de los investigadores cree que, para prevenir el deterioro cognitivo, es necesaria una combinación de alimentación saludable, ejercicio físico y mental, descanso adecuado y una vida social activa. 

Artículo original:  webmd
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