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Mala Voluntad y Buen Testamento

Luego de haber atravesado una larga enfermedad, un hombre se dirigió al consultorio de su médico amigo para expresar su gratitud, ya que el lo había acompañado durante todo el tratamiento, y pedirle unas recetas.

Antes de irse, el paciente estrechó su mano con la del médico y le dijo: “Dado que somos amigos, no me gustaría insultarte ofreciendote un pago. Pero me gustaría que sepas que te he mencionado en mi testamento...”

“Muchas gracias... no se que decir, es un gesto muy generoso de tu parte,” repondió el médico emocionado.

“Yo soy el que debe agradecer,” respondió el paciente.

Cuando se estaban despidiendo en la puerta del consultorio, el médico dijo: “Antes de irte, permíteme la receta que te acabo de hacer un minutito, me confundí de dosis y tengo que hacer un pequeño cambio...”
 
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