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¿Perdido o no?...

Adolfo y Ester estaban viajando a Australia para comenzar sus vacaciones de dos semanas y celebrar sus 40 años de casados, cuando de repente el capitán de la tripulación realizó una anuncio que decía: “Damas y caballeros, temo que tengo malas noticias. Nuestros motores dejaron de funcionar y debemos realizar una aterrizaje de emergencia.”

Y continuó, “por suerte hemos avistado una isla deshabitada donde podríamos aterrizar. Sin embargo, debo comunicarles que hay posibilidades de que nunca seamos rescatados y tengas que pasar toda la vida intentando sobrevivir aquí.”

Gracias a las habilidades de los tripulantes, el avión logro aterrizar a salvo en la isla. Una hora después, Adolfo le preguntó a su esposa: “Ester… ¿Pagaste los $ 5.000 en impuestos que le debíamos a la agencia de recaudación?”

“No, cariño”, respondió su mujer.

Adolfo, aun conmocionado por el aterrizaje, le preguntó: “¿Pagaste el resumen de la American Express?”
“No cariño, lo siento, me he olvidado”, respondió su mujer.

“Una última cosa”, dijo Adolfo, “¿Te acordaste de enviar los cheques para pagar la Visa y MasterCard de este mes?”

“Perdóname Adolfo, pero también me he olvidado”, respondió su mujer con tristeza.

En ese mismo instante, Adolfo la tomó por la cintura y le dio el beso más grande y tierno que jamás le dio en 40 años de casados. Confundida, Ester lo corrió y le preguntó: ¿A qué se debe esta demostración?”
 
Adolfo respondió emocionado: “¡Estamos salvados! No hay forma de que no nos encuentren ahora…”
 
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