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Comprando Arsénico…

Una mujer entra a una farmacia y le pide al farmacéutico un poco de arsénico. 

Sorprendido, el farmacéutico le pregunta: “Señora… ¿Para qué necesita el arsénico?”

Con mucha calma, la mujer le contestó que lo necesitaba para matar a su marido. 

El farmacéutico, con una expresión de horror en el rostro, le respondió: “¡Señora, de ninguna manera puedo venderle arsénico para matar a una persona!”

La mujer tomó su bolso, sacó una foto y la apoyó en el mostrador. En ésta se podía observar a un hombre y una mujer en una posición sexual muy comprometedora. El hombre era el marido de la mujer, y el farmacéutico reconoció que la mujer que aparecía con él en la foto era su esposa…

Rápidamente, el farmacéutico tomó la foto y dijo: “Disculpe señora, no me había dado cuenta que tenía una receta.”
 
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