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Aprende a Inculcar La Solidaridad En Tus Hijos

Los niños son seres generosos por naturaleza. Cuando ven a otro niño caerse en el parque, le dan la mano para que se levante, o cuando sus hermanos lloran, su primer instinto es hacerlos sentir mejor. Aunque gran parte de la vida de nuestros hijos pasa por los juguetes, los regalos y las cosas materiales, es importante cultivar y fomentar la caridad hacia sus pares. 

De acuerdo con Deborah Spaide, miembro del “Kids Care Club”, una organización que brinda información a niños interesados en el servicio comunitario, enseñarle a un niño a dar es igual que enseñarle a un bebe como caminar. “Tal y como les damos la oportunidad de utilizar las piernas cuando están aprendiendo a caminar,  también debemos darles la oportunidad de poner en práctica sus facultades caritativas para que en un futuro sean personas bondadosas y generosas.” Estos son algunos tips que servirán para guiar a los padres en la tarea de inculcar la generosidad en sus hijos:

1- No todo es el dinero…

Para nosotros, los adultos, la idea de caridad suele estar asociada al dinero, ya que por lo general esta es la forma de apoyar las causas que nos interesan o de colaborar con las organizaciones que respaldamos. Sin embargo, de acuerdo con Spaide, los niños tienen un problema a la hora de comprender la conexión entre ayudar a los demás y dar dinero.  

Por eso, es importante que los niños participen de forma directa cada vez que tengan la oportunidad. Por ejemplo, llevando a tus hijos a un comedor por algunas horas, o permitiendo que ayuden a sus vecinos con algunas tareas del hogar. También es fundamental que los niños apoyen causas de su interés, para que puedan sentirse involucrados y responsables. Si al principio los niños no demuestran interés, no está mal que los padres actúen como guías, siempre y cuando se fomente la idea de que las buenas obras provienen de la libre voluntad.

2- No les des dinero sin ningún motivo

Si tus hijos reciben un dinero mensual o semanal, te recomendamos dividirlo en tres partes. La primera será para sus gastos, la segunda para ahorros, y la tercera para compartir con los demás de la forma en que ellos quieran. Aunque esta tarea puede ser un poco difícil al principio, a largo plazo puede convertirse en un hábito excelente.

Aquellos padres que consideran que dividir el dinero es demasiado complicado, pueden intentar orientar a sus hijos en como gastarlo. Si tu hijo insiste en utilizar el dinero para comprar juguetes, prueba sugerir comprar el juguete para donarlo y elegir juntos el lugar donde llevarlo. La idea de resignar algo propio por el bien de otros generará un sentimiento de satisfacción que seguirá creciendo con el tiempo.

3- Exponer la realidad de una forma sutil

Muchas veces, es bueno que los niños sean conscientes de la gran cantidad de personas con carencias y necesidad que hay en todo el mundo. Por ejemplo, en lugar de dar un discurso sobre la pobreza, si vas por la calle y ves a un indigente, puedes explicarle a tu hijo que de esa forma viven las personas que no tienen dinero para comer o para alquilar un lugar donde vivir o, si pasas por un geriátrico, puedes explicarle que las personas mayores necesitan la ayuda, la consideración, y el estímulo de los jóvenes. En todos los casos, es importante recalcar que los actos solidarios son apreciados por la otra persona, y sirven para ayudarla y hacerla feliz.

4- Recuerda que eres el ejemplo

Esta es la parte en la que a los padres les toca hacer alarde de sus obras caritativas. La idea no es presumir, sino que contarles sobre las obras de bien que realizas y la importancia que tienen en tu vida. Es importante destacar los aspectos y resultados positivos detrás de estas acciones, en lugar de inculcar la lástima por las personas ayudadas. Por eso, sin importar si la obra es por el medioambiente, por una persona enferma o por los ancianos, cuéntales a tus hijos como lo haces y cuan gratificante es la experiencia. 

Las obras de bien tienen un efecto gratificante en todos nosotros, incluso los niños. Como padres, nuestro trabajo es fomentar este instinto caritativo y convertirlo en un hábito. Recuerda que para ser solidario no es necesario dar dinero, ya que son las pequeñas actitudes y contribuciones las que pueden hacer del mundo un lugar mejor…
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